El congregante don Ángel Garayoa Urrestarazu nos acerca la Navidad.
Crónica de Pilar Fernández Larrea, publicada en DIARIO DE NAVARRA el pasado domingo 5 de diciembre de2021.
Ángel Garayoa y su sobrino Jesús Rezusta firman el belén del zaguán del Ayuntamiento de Pamplona. Recrea la plaza de la Virgen de la O, con su antigua ermita y una treintena de personajes, algunos reales, que retratan la vida cotidiana en los 50
Ángel Garayoa Urrestarazu, 77 años, nació en el barrio de San Pedro de Pamplona, extramuros entonces. Debió ser un muchacho atento y curioso, se la imagina una observando a aquellas gentes que poblaban la ciudad en los años 50 y cómo ha congelado en su memoria esas escenas cotidianas. Ahora, las cuenta a través de un belén; otra forma de transmitir. Hay quien las escribe, dibuja, pinta.... él ha hecho figuras en barro y ha levantado edificios en porexpán con ayuda de su sobrino Jesús Rezusta Sada, 41 años. Ambos son autores del belén instalado este año en el zaguán del Ayuntamiento de Pamplona. Inspirado en la plaza de la O, con su antigua ermita, con perspectiva y escalas, una curiosa crónica que invita a adentrarse e imaginar un día cualquiera de mediados del siglo pasado.
Ángel Garayoa recuerda a su madre poniendo el belén en casa, una tradición que siguieron los hijos, Ángel y Juan Luis. Ambos entraron en 1971, hace 50 años, en la Asociación de Belenistas de Pamplona. “Y siempre juntos los dos hermanos. Hacía tiempo que teníamos en la cabeza la idea de la plaza de la Virgen de la O, habíamos sacado fotos, consultado otras antiguas, tomado medidas... pero en septiembre del 20 murió Juan Luis”, revela Ángel, hombre de porte ligero y mirada humilde. En tantos años, describe, han hecho belenes “de muchos tipos” y pensaron en este rincón de Pamplona porque es adecuado, “una plaza recogida y con una capilla dentro y en una ciudad recoleta como era entonces”. La ermita original, apunta, se derribó en 1986, y en 1955, un abrevadero; se reproducen en el belén que muestra, dentro del mismo, un Nacimiento.
También han configurado el abanico de viviendas, algunas desaparecidas, así como el convento de los Carmelitas y la iglesia de San Lorenzo, al fondo. Este es el escenario en vertical que acoge debajo a la sucesión de personajes, un recorrido de un vistazo por la Pamplona de antaño; algunos son reales, otros representan oficios de la época. Acostumbrados a imágenes en blanco y negro, el color concede mayor realismo.
Jesús Rezusta, monitor de tenis, se recuerda de niño “jugueteando por Cristo Rey rodeado de belenes mientras su tío faenaba con la precisión de un cirujano en un mundo de fantasía, con la pretensión de anunciar el nacimiento de Jesús de Nazaret. Le sedujo aquello y hace un puñado de años se apuntó a un cursillo de la asociación. Este ha sido el primero en que tío y sobrino trabajan juntos. Han invertido muchas horas en el taller de San Jorge, desde el 1 de marzo, primero unas nueve por semana. En el último mes, hasta el 1 de noviembre que acabaron, iban a diario. Y han dedicado tiempo en casa; Ángel hizo todas las figuras durante el confinamiento; después reparó en los detalles; Jesús, los balcones y las 16.500 tejas talladas una a una en porexpán.
1. Empleado de limpieza que tocaba la corneta cuando llegaba el camión de la basura.
2. Vendedor de leña
3. Lechera
4. Barquillera
5. Afilador
6. Colchonero
7. Belenista
8. ‘Tocamari’
9. Sabino, jugador de Osasuna
10. Carmelita
11. Capuchino con la cesta de verduras para los bienhechores
12. Persona sin piernas
13. Portalero
14. Maca
15. Sacerdote
16. Mielero
17. Bombero
18. Monja Hija de la Caridad
19. Niñas y niños jugando
20. Lacero que recogía perros vagabundos
21. Policía Municipal
22. Mujer que reparaba paraguas
23. Castañera
24. Vendedor del periódicos...
Fotografía: José Antonio Goñi