XXII Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B, san Marcos (7,1-8.14-15.21-23)
Jesucristo advierte del peligro, que es hipocresía, de honrar a Dios con los labios mientras el corazón está lejos de Él. Nuestro corazón no cambia por muchos actos exteriores que realicemos. Es necesario que Dios lo sane. Por eso, Jesús advierte de que no son las cosas las que nos vuelven impuros, sino que la impureza nace de nuestro interior.
Con la exhortación: «Escuchad y entended», Jesús nos insta en primer lugar a abrirnos a lo que Dios tiene que decirnos y a no acallarlo con nuestras voces y nuestras prácticas. Después, nos pide que nos demos cuenta de que no basta con oír, sino que hay que esforzarse por acoger sus palabras y dejar que fructifiquen en nuestro interior.
Que la obsesión por cumplir normas no deje espacio en nuestras vidas para Dios.
(Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)
Lecturas de la Misa de este Domingo.
https://lecturasmisa.wordpress.com/l-i-b-tpo-ordinario-20-26/#_DOMINGO_XXII










