jueves, 26 de agosto de 2021

75 AÑOS DE UNA CORONACIÓN

 LAURA GALLARDO SAIZ en DIARIO DE NAVARRA

Para celebrar el 75 aniversario de la coronación de Santa María la Real, la catedral de Pamplona ha decidido realizar diferentes actos entre los que destaca una exposición que muestra todo el proceso que enmarca la celebración

Hace 75 años Santa María la Real de Pamplona fue coronada canónicamente. La catedral de Pamplona ha decidido homenajear este aniversario exponiendo documentos inéditos sobre la celebración. El camino hasta la coronación comenzó hace más de 100 años. Varios imprevistos y complicaciones hicieron que se fuera retrasando cada vez más y la Virgen siguiera sin una coronación canónica que se le daba a ciertas imágenes marianas para resaltar la devoción hacia ellas, darles más dignidad y relevancia.

 

La coronación llegó por fin el 21 de septiembre de 1946. Y no se había recordado de una forma solemne. “En el 25 aniversario no se hizo nada para conmemorar este acto, quizá porque era demasiado reciente, la gente que lo había vivido aún vivía. A los 50 años ya se podría haber hecho algo, pero coincidió con la restauración del templo y se celebró esto. A los 75 ya era obligado”, asegura David Ascorbe Muruzabal (32 años), historiador, comisario de la exposición y técnico de archivo del Archivo Diocesano de Pamplona y del Archivo de la catedral.

 

Para averiguar la historia completa de la coronación han tenido que catalogar lo que ya había en el inventario del Archivo de la catedral. “Hemos visto cómo se hizo, cuánto costó, qué consecuencias tuvo… Y lo ponemos en valor. No solo queríamos recordar que se hizo, sino a través del estudio que se ha hecho ponemos de relieve la magnitud de la celebración”, cuenta el historiador.

 

Algunos de los documentos que pueden leerse en la exposición son: el pergamino original que leyeron el día de la coronación, que tiene ribetes de; o diferentes publicaciones que se han hecho sobre la coronación.

 

La historia de la coronación de Santa María la Real comenzó en 1919, cuando propusieron coronarla en 1924, “fecha del noveno centenario del regreso de la sede episcopal y de la imagen de Santa María la Real a Pamplona, tras su estancia provisional en el Monasterio de Leyre, a donde se cree habían sido trasladadas en el siglo IX ante las incursiones musulmanas en Pamplona”, explica Ascorbe. No pudieron llevar a cabo este primer intento por dificultades económicas que se agravaron en 1935 puesto que ese año entraron por la ventana de la sacristía y robaron el tesoro de la catedral. “Se llevaron coronas, cálices, relicarios, la arqueta de Leyre... Lo recuperaron todo en poco tiempo, pero estaba hecho añicos, la corona la habían destrozado intentando sacar sus piedras preciosas”, relata el archivero.

 

En los años 40 la situación mejora. A raíz del robo los feligreses intentaron ayudar a compensar la profanación aportando dinero para que se restauraran los objetos de culto. También se hizo propaganda que consistió en cartelería, medallas, tarjetas de congresista, programas de mano o estampas. Algunos de los artistas navarros más reconocidos de la época se encargaron de ello, sobre todo Leocadio Muro Urriza y Pedro Lozano de Sotés. Todo ello se encuentra expuesto y los carteles han sido restaurados para la exposición, junto con los diseños inéditos de José Yárnoz Larrosa de las reformas que se llevaron a cabo en 1946 para la llegada de la Virgen a la catedral.

 

El cabildo decidió restaurar las joyas en 1943. “Yo interpreto que al animarse a restaurarlas vuelven a retomar el proceso de coronación”, narra el comisario de la exposición. De 1944 a 1946 se celebraron congresos eucarísticos por diferentes zonas de Navarra, cuyo fin era fomentar la eucaristía, luchar contra la blasfemia, por no cuidar los días festivos y por la corrupción de los niños. Ya en septiembre de 1946 realizaron un congreso eucarístico de toda la diócesis y solicitaron la coronación canónica a la Santa Sede.

 

Esta coronación no siguió el esquema común de los ritos de la iglesia católica, sino que se adaptó al ceremonial de la coronación de los reyes de Navarra. “Ella es la Reina de Navarra”, afirma David Ascorbe. Tras ser coronada, se le levantó sobre un escudo por doce ricoshomes, al igual que se hacía con los reyes navarros.

 

Carlos Ayerra, deán de la catedral, define la exposición como un recorrido desde “lo que fue, el deseo y el anhelo que se tenía de que fuera coronada solemnemente, los preparativos que dispusieron a la gente para que todo fuera posible; después el acto en sí, en el que las plazas de Príncipe de Viana y la del Castillo se llenaron como no lo han vuelto a hacer, ni en Sanfermines -bromea-; y la huella que ha dejado hasta hoy en Navarra”.

 

Los efectos de esta multitudinaria celebración calaron en la población que renovó de alguna forma su devoción a la Virgen “porque se ponía en relación con el sentimiento de pertenencia a Navarra, a sus fueros y a su idiosincrasia particular dentro de España”, explica el historiador.

 

Ha dejado también su huella de forma física a través de elementos como las piezas del tesoro de la catedral adquiridas por la Diputación Foral a cambio de saldar la deuda del cabildo; la plaza Santa María la Real, denominada así desde 1946; la placa conmemorativa en el lugar de la coronación, en la Plaza del Castillo; la conmemoración anual de la coronación de Santa María la Real a la que, hasta 2014, acudió ininterrumpidamente el Gobierno de Navarra, entre otras. De todas ellas hay fotografías de época y actuales en la exposición. También un vídeo que se grabó en 1946 y del que solo queda la imagen puesto que el audio se perdió en un incendio.

 

La corona y el manto

 El manto que llevaba la Virgen el día de su coronación estaba hecho específicamente para ello. Es diferente a los que acostumbraba a verse puesto que era del estilo de los mantos de las vírgenes de Sevilla. Es un manto rojo que corona la exposición, ya que se encuentra en el centro de la capilla. El terciopelo se mezcla con los bordados de oro. Lo realizó el taller Elena Caro de Sevilla, que está en activo desde los años 20. Este manto fue bordado en dos meses, con diez costureras bordando al mismo tiempo.

 

Cuando ya fue coronada se le puso un manto blanco, fue diseñado por el padre Gusi de la abadía de Montserrat y bordado por las Adoratrices de Pamplona. En él pueden verse símbolos de la realeza como una coronas o flores de lis. También lleva bordado el escudo de Navarra en su parte inferior . El forro y la parte superior son de armiño, una piel de gran valor que representa la riqueza de la nueva reina.

 

Sobre el terciopelo rojo la Virgen llevaba su ajuar: los lazos, y algunos alfileres de oro y pendientes . “A ella no se le pueden poner pendientes, así que no sé si antiguamente se le pondrían de alguna manera, pero ya no se usan”, narra Carlos Ayerra. Estos se encuentran en una vitrina junto a las coronas que llevaban en 1946 la Virgen y el niño.

 

Ambas coronas fueron robadas en 1935 y restauradas por los joyeros Astráin en 1946. La corona del Niño está formada por 90 piezas, 44 tuercas, 172 esmeraldas y 194 diamantes. La de la Virgen consta de 321 piezas unidas por 226 tuercas; lleva 596 esmeraldas y 1.372 diamantes. En su parte delantera lleva una esmeralda de gran tamaño. “Es un relicario que también robaron, al recuperarla el cabildo la quiso vender para cubrir gastos porque era la más grande que había en Europa, pero no conseguían el valor que ellos pedían así que se la pusieron a la Virgen”, relata.

 

 

Una última vitrina con joyas representa “el cariño, el amor y la devoción de los feligreses navarros hacia la Virgen”, afirma el deán de la catedral. En ella se encuentran una selección de los regalos que la gente ha ido haciendo a la Virgen, aquello que ellos consideraban más valioso: relojes, anillos, moneditas, rosarios, collares de perlas… Estos no se le colocan a Santa María en el manto, sino que forman parte de su tesoro. Entre ellos destacan, por una parte, un corazón de oro que entregó toda Navarra en 1953 con un grabado en la parte trasera: “El corazón de Navarra en el corazón de María”. Por otra, una carta de un feligrés que explica que el oro del reloj que entrega no vale mucho, pero es lo que más aprecia y nunca lo vendría por eso se lo da a la Virgen. En ella se puede leer: “La Virgen y el sagrario mis dos grandes devociones ante las que y por su mediación siempre se han dado los sucesos más importantes de mi vida”.

 

 

 

 

Dentro de los actos de conmemoración del 75 aniversario de la coronación de Santa María la Real, ocurrida el 21 de septiembre de 1946, se ha inaugurado una exposición en la Capilla Barbazana de la Catedral de Pamplona. El resto de actos se llevarán a cabo en septiembre y consistirán en la edición y presentación de un libro sobre la coronación de 1946 y las obras realizadas en la Catedral ese mismo año, y dos charlas de dos reputados historiadores: Alfredo Floristán Imízcoz sobre el ceremonial de coronación y Clara Fernández Ladreda sobre la imagen de Santa María la Real.

 

En principio la exposición estará abierta hasta octubre. “Nos gustaría prolongarla, pero donde está expuesta es una capilla y se celebran bodas. La catedral prioriza el culto antes que nada así que la prolongación va a depender de si hay bodas o no, si se pueden pasar el templo… También dependerá del interés de la gente”, afirma David Ascorbe.

 

Puede visitarse accediendo al claustro de la Catedral de lunes a sábado desde las 10:30 horas, último acceso y cierre de taquilla a las 18 horas. Cierre a las 19 horas (el desalojo de las salas comienza 15 minutos antes del cierre).




I
Iglesia Navarra.

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