martes, 5 de julio de 2022

CONGREGANTES QUE SON NOTICIA

 En vísperas de San Fermín, el congregante Francisco Javier Mangado Urdániz, es noticia por su estupendo trabajo sobre los 100 años de historia de la Plaza de Toros de Pamplona, rescatando del olvido numerosos momentos de la historia de nuestra ciudad.

‘PLAZA DE TOROS DE PAMPLONA. 100 AÑOS A SOL Y SOMBRA’

Noticia firmada por Ruperto Mendiri, y publicada en DIARIO DE NAVARRA el pasado 8 de junio de 2022.

Francisco Javier Mangado Urdániz es un pamplonés de casta: exdantzari municipal, exmiembro de la Comparsa y ahora campanero de la catedral. En su libro ‘Plaza de Toros de Pamplona. 100 años a sol y sombra’ disecciona la peculiar relación de Pamplona con el toro.

Pamplona es la Feria del Toro, no del torero. ¿De dónde procede esta relación de los pamploneses con el toro?

No lo sé. Los juegos con toros vienen de muy antiguo en Europa, muy ligados al Mediterráneo. Aquí han permanecido. Y en el caso de Pamplona, ya sabemos qué es el mundo del toro y del encierro. Las ferias y las fiestas giran en torno al toro. Me voy a tirar un poco a la piscina sobre por qué aquí adquiere las características que tiene el mundo del toro.

A ver.

El juego de los toros, correrlos, es popular, surge del pueblo. Después, llegó la nobleza, que sumó a los torneos, los juegos de toros, como la anilla. De ahí se pasó a normalizar ese tipo de actividades, con normas y leyes, estructurarlo y cerrarlo, con pago de entrada. De alguna manera, yo considero que el pueblo quiere mantener ese espíritu. ¿Qué es libre en el mundo de los toros? Los encierros. Y aquí toman mucho protagonismo.

En 1385 ya está documentada la orden de Carlos II para que se celebren corridas de toros en Pamplona. ¿Se sabe cómo era una corrida de entonces? Sería una escabechina...

Sí. Así es. Hay que pensar que al principio el toreo era a caballo, monopolizado por los caballeros, por los nobles. El toreo a pie era más popular.

¿Y se parecía al rejoneo actual?

Algo parecido. La parte a caballo era la importante, pero también había lidia a pie. Y en Navarra , ya en el siglo XIV, ya había figuras del toreo a pie.

Y los caballos hasta bien entrado el siglo XX no llevaban protección.

Así es. En una corrida murieron hasta 27 caballos.

Espera con lanzas

Y cuando saltaba el toro la barrera había un grupo de pamploneses esperándole con lanzas y objetos cortantes...

Sí. De hecho, tuvieron que prohibirlo. En la Plaza del Castillo impedían que entrasen con bastones y armas cortantes, salvo los “de cortesía”. Aquellos eran toros más largos y entonces, solo había una barrera entre el coso y la grada. Un toro podía saltar sin problema. De ahí que empezase a utilizarse las maromas, las sogas –ahora de metal– que se sitúan sobre la barrera. El problema es que las robaban.

En 1601, el virrey de Pamplona ordena que “sean los toros igualmente tan feroces, de mucho cuerpo y bastante edad”. Ya a principios del siglo XVII, se apostaba por el toro bravo con poderío.

Tenemos que pensar que Juan Gris se presenta ante las autoridades en Tudela en el siglo XIV como ganadero de res brava. Es el primer testimonio documental. Navarra es cuna de la ganadería brava, de lidia, del toreo a pie y del toreo a caballo.

¿Así que Pamplona es la cuna de la tauromaquia?

Pues eso parece.

Algo que contrasta con el hecho de que la primera plaza de toros fija no llega hasta el siglo XIX pese a ser una demanda de los pamploneses desde el siglo XVII. ¿Por qué?

Además de ese deseo de convertir a Pamplona en una capital importante, se sumaba la gran incomodidad que suponía montar y desmontar una plaza de toros en la Plaza del Castillo. Es una plaza pública, de paso, y con otro tipo de usos, incluida la siembra de trigo. El montaje, aunque tenía dos lados edificados –la parte del Café Iruña y la de las escalericas de San Nicolás– había que cerrar los otros dos. Y no era un cerramiento normal. Había que tender las tablas, que es de donde surge la palabra “tendido”. Además, los palcos, las gradas, las localidades de más categoría... Era un montaje muy costoso que empezaba en mayo.

Pese a todo, ¿las corridas estaban reguladas en Pamplona?

Sí. Lo que pasa es que dentro de esa normativa, las corridas no eran de seis toros sino de 9 o 10. Y no había iluminación artificial, de manera que si se echaba la noche y quedaban dos toros por lidiar, se echaban al ruedo. Había un toque especial de corneta, que se llamaba “a desjarrete” y que permitía que cualquiera pudiese entrar con sus lanzas y sus pullas. Dejaban fritos a los pobres bichos.

La plaza del centenario acompaña un hito urbanístico que fue la apertura de la ciudad hacia la parte sur. Serapio Esparza diseñó la retícula de la ciudad y Francisco Urcola la nueva plaza.

Sí. Esparza copió la trama del Eixample barcelonés y Urcola ya había hecho antes el Chofre en San Sebastián y la Monumental de Sevilla. También el hotel María Cristina y el Gran Hotel de Pamplona. Era un hombre de categoría. Desde el punto de vista urbanístico es curioso, porque había que quitar tanto el teatro Gayarre, cuando su fachada daba a la Plaza del Castillo como la plaza de toros vieja, situada en su trasera, en el inicio de Carlos III. Pero el Gayarre no se quita hasta el año 1931. Y de hecho, el Ensanche ya tenía unas cuantas manzanas construidas.

7 de julio de 1922. La nueva plaza de toros comienza con un montón en el primer encierro.

Así es. Afortunadamente no pasó nada. Pero no faltaron agoreros que ya decían que la entrada cuesta abajo junto con la eliminación de una curva de 90º podría ser peligroso. Fue un montón accidental que podría haber ocurrido en cualquier otro momento.

EN FRASES

“El montaje de la plaza de toros en la Plaza del Castillo era muy costoso e incómodo. Comenzaba a montarse en mayo”


‘PLAZA DE TOROS DE PAMPLONA. 100 AÑOS A SOL Y SOMBRA’

Edita: Ken Comunicación

Autor: Francisco Javier Mangado Urdániz (Pamplona, 1952) Datos: 20 euros. 251 páginas.






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