SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS san Mateo (5,1-12).
Cada santo, con una tonalidad propia, hace resonar las palabras de Jesús. Por eso, en su rostro y en sus acciones se refleja Jesucristo. La paradoja de las bienaventuranzas explica por qué son inclasificables a los ojos del mundo. A sus contemporáneos les pueden resultar geniales o grotescos, pero siempre están bajo la sombra de la cruz, de la victoria del amor sobre la muerte, que hace felices a los que lloran, a los que son perseguidos, a los que mantienen la inocencia, a los que eligen la mansedumbre frente a la violencia, a quienes no se desaniman y siguen trabajando por la justicia…
(Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)
Lecturas de la Misa de esta solemnidad.

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