XII Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A (Mateo 10, 26-33)
La vida cristiana no es temeraria, pero siempre es comprometida. Acoger a Cristo no es esconderlo, sino permitir que se manifieste en nosotros. Tampoco es dejarlo al descubierto sin que vaya acompañado por el ejercicio de la caridad. Es algo que vamos aprendiendo en sintonía con el evangelio y en la amistad con los santos. Jesús, en primer lugar, anima a no tener miedo de dar testimonio. La luz y la azotea aluden a la presencia pública, pero no se proclama una ideología, sino que se comunica una buena noticia, que ya se está realizando en quien la anuncia.
(Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)
Lecturas de la Misa de este Domingo.
https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/21-6-2026/lecturas/

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